LA GRANJA-PEDRAZA Y SEGOVIA
Albumes de grumarFecha: 3/4/2010
SABADO 3 DE ABRIL
Después de desayunar nos dirigiremos en autocar a Segovia. Visita a la ciudad para conocer su acueducto
Único y magnífico, el Acueducto de Segovia es una de las más soberbias obras que los romanos dejaron repartidas por su vasto imperio. Fue construido para conducir hasta Segovia el agua de la Sierra, es símbolo heráldico de la ciudad
Las hipótesis apuntan al siglo I en la época de los Flavios, y también a la época de Nerva o Trajano- no impide que encabece la clasificación de mejores obras de ingeniería civil en España. Sus 166 arcos de piedra granítica del Guadarrama están constituidos por sillares unidos sin ningún tipo de argamasa mediante un ingenioso equilibrio de fuerzas.
Obra extraordinaria, en la que la utilidad convive con la armonía y la belleza, ha prestado servicio a la ciudad hasta fechas recientes. A través de los siglos, apenas ha sufrido modificaciones. Sólo durante el ataque contra Segovia dirigido en 1072 por el musulmán Al-Mamún de Toledo sufrieron deterioro 36 arcos; los daños fueron restaurados en el siglo XV por Fray Juan de Escobedo, monje del Parral.
Desde antiguo, existen dos hornacinas que probablemente protegían a dioses paganos, sustituidas en tiempo de los Reyes Católicos por las imágenes de San Sebastián y de la Virgen. Bajo las hornacinas existió una leyenda en letras de bronce, relativas a la fundación del puente, de la que hoy sólo queda el rastro de la inscripción
Visita guiada a la catedral(1)
La Plaza Mayor está enmarcada por los bellos pináculos del ábside de la Catedral, punto de reunión vespertino de las cigüeñas. De estilo gótico tardío, comenzó a construirse en 1525, con la colaboración desinteresada de los segovianos, bajo la dirección de los arquitectos de la familia Gil de Hontañón. Sustituyó a la Catedral Vieja situada en los actuales jardines del Alcázar y destruida durante la Guerra de las Comunidades en 1520.
En su exterior, al oeste, está la fachada principal, conocida como Puerta del Perdón, con la escultura de la Virgen, obra de Juan Guas.Junto a la que se extiende el Enlosado, un espacio utilizado para actividades culturales. La torre, situada en el lado de la Epístola, es uno de los elementos más llamativos por su gran altura, y ha estado habitada hasta mediados del siglo XX por el campanero. Constituye un privilegiado mirador sobre la ciudad, aunque sólo es posible acceder a ella con un permiso especial del Cabildo.
La Puerta de San Geroteo, primer obispo de Segovia, al sur, y, al norte, la Puerta de San Frutos, construida en honor del patrono de la ciudad a principios del s. XVII. Otro foco de interés es el ábside, que linda con la Judería Vieja, aderezado por contrafuertes y pináculos del gótico florido, de piedra caliza, rodeando la gran cúpula. La planta es de tres naves con crucero, con ábside semicircular en la cabecera y girola, rodeada de capillas.
La grandiosidad y armonía de dimensiones define el interior.
Observación pausada merecen las vidrieras (s. XVI), el Retablo Mayor dedicado a Ntra. Sra. de la Paz (s. XIV), donada a la ciudad por Enrique IV, la sillería del coro (fines del s. XV) procedente de la Catedral Vieja, los bellos órganos barrocos, la rejería o el trascoro neoclásico que guarda la urna con las reliquias de San Frutos.Alberga 18 capillas que se encuentran en la girola y en las naves laterales, con importantes pinturas y esculturas.
En su interior destacan el Calvario románico situado en la entrada de la Capilla del Sacramento; el tríptico de Ambrosius Benson y el retablo de la Piedad, de Juan de Juni, en la Capilla del Santo Entierro, junto a la Puerta de San Frutos; y el Cristo Yacente de Gregorio Fernández.Un claustro de Juan Guas procedente de la antigua catedral románica y trasladado piedra a piedra a su actual emplazamiento, precede a las salas del Museo Catedralicio. El Archivo Catedralicio conserva más de 500 incunables, entre ellos el Sinodal de Aguilafuente, primer libro impreso en España.
Visita guiada al Alcazar (1),
Su perfil aparece como un buque imaginario sobre el tajo en el que confluyen los ríos Eresma y Clamores, festoneado por el escenario de ocres y azules de la llanura y la sierra. Le anteceden unos cuidados jardines con la estatua de los héroes de la Guerra de la Independencia Daoiz y Velarde, obra del escultor segoviano Aniceto Marinas. A la izquierda la Casa de la Química, construida en la época de la Ilustración y centro de investigación de Louis Proust.
A ambos lados del castillo se nos ofrecen espléndidas vistas del Pinarillo (con el cementerio judío) y la Iglesia de la Vera Cruz y Zamarramala.Un profundo foso con puente levadizo abre paso a una fortaleza de ubicación privilegiada, posiblemente habitada desde la época celta. El castillo, convertido en Alcázar -residencia real- en el s. XIII, adquirirá su fisonomía gótica en los tiempos de Juan II y Enrique IV.
Su restauración ha sido continua tras un grave incendio ocurrido en 1862 y que a punto estuvo de destruirlo definitivamente. Sin embargo, en 1882, reinando Alfonso XII, se inició su reconstrucción, ya nunca abandonada por el Patronato del Alcázar, que ha ido restaurando artesonados, frisos, retablos y muros.
En la silueta del monumento destaca la torrecita de Alfonso X El Sabio, en el ángulo norte, desde la que este monarca estudiaba el firmamento, y la torre de Juan II, de 80 m. de altura, con bellos esgrafiados y doce torrecillas adornando su volumen. En sus estrechas y frías prisiones pasaron días penosos nobles caídos en desgracia como Don Álvaro de Luna y otros imaginarios como Don Torcuato de "El Delincuente Honrado" de Jovellanos.
A través de una empinada y extenuante escalera de caracol, el visitante puede acceder a la parte superior de la torre, desde donde se divisa una bellísima vista de la ciudad, así como los barrios de San Marcos y Zamarramala y la cantera de la que se extrajo parte de la piedra empleada en la Catedral.
En el interior, y alrededor del Patio de Armas -marco habitual de conciertos de música de cámara- y del Patio del Reloj se sitúan las estancias. A la izquierda están las salas dedicadas al Colegio de Artillería; a la derecha, el Palacio de los Reyes de Castilla, núcleo principal del edificio.
Sobresalen por su belleza la Sala de Ajimeces; de la Galera, cuyo artesonado ha sido reconstruido recientemente; del Trono -con una llamativa techumbre mudéjar, procedente de Urones de Castroponce (Valladolid) y obra de Xadel Alcalde, autor de la que existía en la misma sala antes del incendio-; de la Chimenea; del Cordón; de las Piñas; la Cámara Regia; el Tocador de la Reina y la Capilla en la que podemos ver un retablo de la escuela castellana del primer cuarto del siglo XVI procedente de Viana de Cega (Valladolid) y otro dedicado a Santiago Apóstol, así como la Adoración de los Reyes, pintada en 1600 por Bartolomé Carduccio.
De todas ellas, destaca la Sala de Reyes con un extraordinario artesonado de hexágonos y rombos dorados y un original friso en el que 52 imágenes policromadas y sedentes representan a los Reyes y Reinas de Asturias, León y Castilla desde Don Pelayo hasta Juana la Locaoras Visita guiada a la Granja de San Ildefonso (1) horario de 10,00 a 19,00 horas Palacio Real de la Granja o San Ildefonso / jardines / fuentesTiene plazas con nombres de uso y costumbres: la del palacio, la del mercado, la plaza de canónigos, la de la cebada, y otra, para los soñadores, llamada plaza de la melancolía.
En 1720 compró los terrenos Felipe V a los frailes de la comunidad del Parral. El arquitecto Teodoro Ardemans convirtió el edificio conventual en un palacio adosado a un templo y flanqueado por cuatro torres con chapiteles de pizarra. Destaca su fachada, debida a F. Juvara. La ordenación de San Ildefonso se debe principalmente a Carlos III. Residencia estival de los Borbones durante los siglos XVIII y XIX.
Es un urbanismo neoclasicista, de espacios limpios y ajardinados y calles tiradas a cordel. Su fachada principal se debe a la inspiración de dos arquitectos, Juvara y Bautista Sachetti. Tesoro de lámparas, mobiliario y pinturas, sus lámparas de bronce y cristal que proceden de la Real Fábrica de Vidrio de la Granja.
Entre los TAPICES destacan los de Van Orley, los denominados de Honores y Virtudes, inspirados sobre cartones de Goya, y las pinturas sobre cristal de Luca Giordano, de finales del siglo XVII. Los REALES JARDINES componen una barroca y elegante escenografía, donde destaca la riqueza botánica y el agua. La obra de jardinería se encargó a un equipo de Versalles (Francia) entre ellos Renato Carlier, Esteban Marchand y Esteban Boutelou.
Los alrededores del palacio están dispuestos en parterres, entre los que se ven jarrones, estatuas y fuentes que rodean estanques y cascadas. Las plantaciones de tilos, castaños, fresnos, olmos y coníferas se separan por avenidas que se cruzan (en estos cruces suele haber fuentes o pabellones).
FUENTES que escenifican fábulas, poemas y personajes mitológicos. Todas las Fuentes pueden clasificarse como monumentales obras artísticas, como la de Andrómeda, la Carrera de Caballos, la de Apolo, y los Baños de Diana. El antiguo cuartel de los Guardias de Corps y las Reales Caballerizas, y junto a ellas, las Casas de Oficios, de Infantes y de Canónigos.
Visita al pueblo medieval de Pedraza de la Sierra, declarado conjunto monumental en 1.951,donde concertaríamos la comida es un pueblo de origen medieval, que conserva unas murallas magnificas. Es uno de los pueblos medievales mejor conservados y más bonitos de toda España.
Entrando en el pueblo, encontrarán un parking justo al lado del castillo y les aconsejamos que aparquen en él, ya que se trata de un pueblo de calles estrechas y empedradas, atestadas de edificios antiguos y de monumentos. Un paseo por sus calles tranquilas, les transportarán en el tiempo a otro periodo de la historia. Pedraza pertenece a la provincia de Segovia y está situada a 1 hora en coche de Madrid.
Gracias a unas vasijas de arcilla encontradas y que servían de nichos funerarios, se ha podido saber que este pueblo ya existía 400 años a.J.C. También se sabe que fue ocupado por los musulmanes, pero no fue hasta la época en que fue reconquistado por los cristianos durante la Reconquista, cuando empezó a crecer y a desarrollarse. Los aristócratas se hicieron construir palacetes allí.
El pueblo está lleno de sus casas señoriales y palacios medievales. En los últimos 25 años, se han dedicado a restaurar el pueblo y se nota que están muy orgullosos de su pueblo.
¿Qué se puede visitar en Pedraza?: El Castillo de Pedraza: Es una fortaleza, que se mantiene en su estado general, corresponde al siglo XIII. Fue reconstruido en el siglo XV.La Iglesia de Santa Maria : Fue construida en el año 1500 y mantiene su estructura original y su torre.La Plaza Mayor: Es una plaza magnifica de la Edad Media, es la plaza más importante de la ciudad.


