Ruta de los Marineros 2010
Sábado 1 de mayo
Un nuevo éxito de participantes en la Ruta de los Marineros celebrada el pasado 1 de mayo. Pronto os pondremos un resumen de lo que fue este año, pero para ir abriendo boca aquí os dejamos unos enlaces a las fotografías que se hicieron durante el recorrido:
La crónica de Ray
Sábado 1 de mayo de 2010: Ruta de los marineros, Vivencias de una bonita jornada de bicicleta y senderismo
El tiempo amenazaba lluvia, la gente miraba al cielo de forma continua en la salida, unos con sus bastones, sus botas, sus gorras…, los otros con sus bicis, sus maillots de lucidos colores, sus cascos… . Todos, unos y otros se habían dado cita en gran número en Piedras Blancas el día uno de mayo, día del trabajador, para disfrutar de la bonita ruta que un año tras otro el Grupo de Montaña Grumar planifica durante meses con tanto mimo y esmero.
Son las 8h30 de la mañana, falta una hora, empiezan a formarse corrillos, gentes venidas de muchos sitios de España son asiduos a la cita y se ven de año en año en dicho acontecimiento. Muchas caras jóvenes muy jóvenes, para algunos su primera ruta, en cambio para otros como mi amigo Pantany la décimosegunda, no se ha perdido una desde el comienzo. Cada vez se ven más miembros de la organización, la charanga comienza a animar el evento…, las ambulancias de Cruz Roja llegan…, el SEPRONA también…, los ángeles de la guarda de la prueba ya están presentes. Taciturno veo a Emilio, el gran artífice de la prueba, este año con brazo en cabestrillo, pero no por ello deja de dirigir y controlar todos los pormenores de la cita.
La hora llega y el gran pelotón de bikers se apostan para la salida, no hay tensión en el ambiente pues no es una carrera, aunque alguno se la tome como tal… y suena la bocina. Cerramos el gran pelotón Alberto el Kaleyeru, Pola , Mario y yo. Mis tres buenos amigos me acompañarían toda la ruta velando por la seguridad de los ciclistas. Para atenderlos en cualquier percance, bien sea físico ó técnico.
Un primer tramo de asfalto nuevo nos lleva a subir a la Braña, comienzo a escuchar algunas respiraciones entrecortadas, algunas cadenas lloran lastimeras implorando unas gotucas de aceite…, alguien no ha revisado la bici para el evento y comienza la primera avería. Pronto comenzaría a trabajar el compañero de KIkeBIke que sería el encargado de la asistencia técnica de la ruta.
Llegamos a las primeras casas de la Braña, los vecinos contemplan estupefactos la gran serpiente multicolor que recorre sus intrincadas calles. Suena la radio de Alberto, es Pantany, una de las figuras importantes de la ruta de este año al realizar gran parte del diseño de la prueba de BTT. Según parece los de cabeza van a buen ritmo, con Verdes tratando de frenar a los nerviosos. Salimos del pueblo y comienzo a atisbar a algún rezagado. Para alguno fue una auténtica odisea al no estar preparado para tal maratón ciclista.
Nos adentramos en el monte donde recorremos bonitas verdes sendas en medio de montes de eucalipto, caminos carreteros que hacen el deleite de nuestras monturas ansiosas por dejar atrás al asfalto. Llegamos a una especie de ratonera entre árboles, donde los quads quedan atrapados, no pueden seguir nuestra marcha y han de retroceder.
Tras dejar atrás los montes del Pedrisco y de los Cuetos así como el bonito recorrido paralelo al arroyo de la Muriégana, llegamos a Riocuevas. Vamos pegados al canal del nancea que baja caudaloso como pocas veces. Se visualiza la ferrería en lontananza con sus casonas de indianos. Afrontamos entonces un peligroso tramo, avisados por miembros de la organización, pues cruzamos la peligrosa y resbaladiza pasarela de madera que va paralela al canal. Allá abajo varios metros por debajo de nosotros discurre el río, una valla baja metálica de apenas medio metro de altura es lo único que nos separa del vacío. Las pulsaciones suben, no por el esfuerzo sino por adrenalina que derrocha nuestro corazón. Por fin llegamos al otro lado.
Salimos a la carretera de la Corrada a la altura de las casas de una nueva urbanización. Un breve tramo de asfalto nos devuelve al barro…, barro “asgaya” toca en los próximos kms, con duros repechos donde las ruedas apenas traccionan. Los más ligeros suben… los más pesados se entierran en el fango… . Toca emburriar la burra, pero el paisaje circundante merece la pena. Un biker comienza a quedarse continuamente rezagado, haciendo todas las ascensiones a pie. La marcha comienza a retrasarse demasiado…
Estamos en medio del monte y Riberas está cada vez más cerca, es en esta zona donde disfrutamos de hermosos tramos ciclables que hacen el deleite de todos. Topamos con una fuerte pendiente en bajada, donde un par de compañeros de la organización aguardan la llegada de la cola para avisarnos del peligro que acecha. Bajamos con tiento una empinadísima y embarrada cuesta a modo de pared, todo vale… y nos agarramos a las ramas de los árboles…, a los helechos…, a los troncos…, para no acabar con los huesos en el suelo.
Prosigue la ruta por intrincada senda donde un verdor intenso embriaga las retinas de los ciclistas, se respira aire puro del bueno y el compañerismo sigue reinando en el grupo, todo el mundo está alerta por si alguien cae ó necesita ayuda. Yo como Chamán de la ruta, cargado con varios kilos de botiquín encima, voy flanqueado en todo momento por mis amigos. Y con unas y con otras llegamos a Peñaullán donde la charanga desaforada toca a todo trapo. Sin incidencias reseñables llegamos al avituallamiento donde un exquisito “bollu preñao” va a recargar nuestras ya mermadas baterías, no hemos llegado aún al km 20 de la ruta, pero ya hemos tenido buenas dosis de emociones. Me acerco a hablar con mis compañeros de la UVI móvil, así como de las otras ambulancias de Cruz Roja y de momento todo marcha bien, sin ninguna incidencia reseñable. El técnico de bicis es el único que de momento trabaja a todo trapo…, pinchazos, cadenas, etc.
Y de nuevo se reinicia la prueba, salimos por un fácil terreno paralelo al río, ideal para volver a entrar en calor…, los músculos poco a poco van cogiendo tono y la cadena empieza a buscar las coronas del piñón más pequeño. Avanzamos un buen rato a 27 kms/h por sencillas pistas, el río Nalón circunda nuestro paso, y allá arriba se oyen muchos “claxons” que nos saludan… es la caravana ciclista de la vuelta a Asturias, que comienza a desarrollar su etapa reina, sale de la Villa del Rey Silo y finaliza tras duro recorrido en el alto del acebo. Nuestra UVI móvil se queda atrapada en un cruce…, debe esperar el paso de todo el pelotón ciclista. Mientras tanto me toca vendar a un compañero herido en un lance del camino, allá marchó todo contento el chaval con la venda de tubo que le coloqué en la pierna y muslo.
Ya estamos en Forcinas de Pravia y nos acercamos velozmente al puente Quinzanas, el puente del salmón por excelencia. Son muchos los pescadores que otean el río desde lo alto, todos aguardan que pique un salmónido… y exhibirlo luego como gran trofeo. Apenas prestan atención a nuestro paso, dejamos atrás el asfalto para afrontar un bonito tramo paralelo al río que sube en duro repecho a la iglesia de Quinzanas de arriba.
En dicho tramo estamos varios minutos pendientes de la resolución de una avería, solicito por radio la presencia de KIKEBIKE, que llega en breve. La marcha se reanuda en zig-zag ascendente entre casas, cada vez cobramos más altura hasta que coronamos el pico Llanterío. Una grupeta de 5 llegamos a Beifar, Kaleyeru y yo de la organización que vamos de cierre, mis colegas Mario y Pola y nuevamente el mismo rezagado, al cual comienzo a insinuar vías de escape, pero no estaba por la labor…
En Beifar topamos con un duro repecho donde cuesta ciclar lo suyo, se sigue de fangosa y angosta senda, la cual está deshecha, más de doscientos bikers han pasado por la misma y nos encontramos con una argamasa de barro difícil de ciclar, sembrada además de piedras que ponen a prueba nuestra pericia.
Así llegamos al bonito pueblo de Santoseso, en cuyas vegas soleadas se recogen parte de las mejores fresas de Asturias. Enganchamos entonces con la conocida senda del bajo Nalón. Pasamos a la vera de la ermita de Sta Clara y más delante de varios molinos. El camín comienza poco a poco a tornase cuesto, inicialmente con asfalto que facilita la pedalada, pero el mismo finaliza para dar paso a dura senda con intricadas pistas y bellos parajes, con charcos por doquier y lajas peligrosas aflorando en ocasiones del camino. En ocasiones toca emburriar la burra, pues además por dichos andurriales anda escondido nuestro enemigo monsieur mazó, en este duro tramo el hombre del mazo se ceba con algunos participantes, enganchando a varios por la cola en Valdemora de Abajo.
Las Parrucas están a tiro de piedra, las cantimploras comienzan a estar sedientas de agua… y un adecuado avituallamiento líquido en dicho pueblo sacia nuestra sed. En dicho punto recomiendo a varios participantes que abandonen momentáneamente el recorrido de la prueba, para que se dirijan por carretera a la Roñada y desde ahí bajen a Callezuela por carretera, lugar del siguiente control. El grupo de cierre aviva entonces la marcha y recorremos un duro tramo de barro y piedra, llegamos a un cruce donde según parece varios de la cabeza se perdieron siguiendo a un miembro del SEPRONA.
Seguimos ganando altura y disfrutamos de un bonito senderuco que casi siempre ascendente nos llevaría a enlazar con la pista forestal de la Matiella. Allí topamos con 2 bikers con una avería. Arreglado el entuerto el grupo de cola avanza veloz en busca de las últimas unidades del pelotón. Así comenzamos el bonito tramo del pico del Águila hasta llegar a la Mafalla. En dicho punto las vistas son sencillamente espectaculares, a lo lejos se divisa el mar al norte, al este toda la sierra del bufarán. Al sur vemos la sierra del Aramo y muy a lo lejos intuimos entre las nubes los picos de Europa. Son excepcionales estampas para el álbum de los recuerdos de nuestras retinas.
La marcha comienza a ser cansina en algún biker, por el gran esfuerzo realizado. Salimos de la trialera para topar con el asfalto, donde la pick Up de cruz roja y la de la organización aguardan nuestro paso. Veloz bajada por el hormigón hasta llegar a la Reigada, cruzamos la carretera bajo la atenta mirada de los miembros de la organización que cuidan nuestro paso del peligro de los coches. Allí está sentado a la puerta del bar Luis, el ATS de cruz Roja, cansado de esperar, no en vano la cabeza hace una hora que ha pasado. Pero ahora nuestro ritmo es adecuado y comenzamos a topar gente en el camino, un biker veterano es víctima de calambres, la ambulancia Pick UP de cruz roja vela por él. Todos pensamos que iba a subir a la misma…
Tras subir bordeando el pico de la cotera pasamos luego entre el pico de milikitanes y el del cuervo. Desde allí arriba contemplamos el bonito escorzo del monte de las antenas que con sus más de 600 metros de altura se muestra gran dominador de la zona. Abandonamos el sendero principal para tomar un ramal por la izda que atisba a lo lejos la peña del oso y va buscando tras bonitos toboganes los famosos cerros de valbona.
En pleno Collao de valbona aguardamos a un miembro de la organización, pensamos que habría tenido avería, pero venía esperando por el compañero de los calambres…, al verlo quedamos todos pasmados, pues creímos que habría subido a la ambulancia… . Bajamos pues muy despacio esperando al compañero que bajaba caminando tras realizarle masaje y aplicación de pomada antiinflamatoria para aliviar su dolor. Y fue en este tramo donde quien esto escribe topa en bajada lenta con un gran pedrolo, volando por encima del manillar y dando con mis huesos en el pedregoso lecho del suelo, afortunadamente sólo magulladuras y erosiones, ello corrobora la teoría que dice que es más peligroso bajar despacio que deprisa, jejejejeje. Seguimos bajando por la ladera de la montaña y la música comienza a escucharse por ahí abajo, la charanga no para de animar la fiesta…
Acabamos la tavesía del monte de Pasadoiro y llegamos a la nueva área recreativa de la piscina fluvial de Illas, donde mucha gente come animosamente en las mesas del citado lugar. Subimos el repecho que da acceso al bar de la tenada tras la iglesia y vemos como el pelotón arranca delante de nuestras narices a toda velocidad. De la cabeza a los últimos un abismo…, casi hora y media.
Rehidratamos y fartucamos rápido para coger de nuevo la burra y lanzarnos monte abajo en busca de la senda de los molinos. La cual bajaba hoy con poca agua, ello no quitó para que muchos nos diésemos algún que otro baño cruzando el río Villa en varias ocasiones. Bonito tramo pasando al lado de varios molinos, alguno con nora incluida. Tras varios kms de prestoso tramo llegamos a Villa, donde por un rato enlazamos con la senda del agua, paralela al canal. Luego un fuerte repecho de asfalto nos catapultó en un pis-pas a la laguna. Allí cruzamos la carretera para afrontar una bonita bajada entre pinos y eucaliptos tras las instalaciones de embutidos Vallina.
Así llegamos a la zona de los “Tubos”, que tanto derroche de orgullo y adrenalina generan en Pantany. Nuestro compañero rezagado se pega llombada sin consecuencias en la bajada de acceso al primer tubo. En medio del mismo, que discurre bajo la autovía del cantábrico, sufre una pequeña crisis de ansiedad y claustrofobia…, tranquilizado sigue su marcha. Pasamos el segundo tubo, más prestoso y largo que el primero, a cuya salida aguarda con cara de pocos amigos “el tío la vara”…, jejejeje, según él estábamos pasando por su finca…
Con más de 55 kms de duro recorrido en las piernas el concejo de Castrillón nos da la bienvenida, llegamos a Piedras Blancas pasando por los montes vecinos de Teboyas y luego por Ferralgo.
Concluimos tan magnífica jornada deportiva, tras merecida ducha, con una espicha donde departimos animosas conversaciones relatando los lances y las batallitas de la etapa. Suben al podio ilusionados los niños, según van siendo llamados a recoger su trofeo por participar en la ruta, luego trofeos que entregan las autoridades a las entidades y personas que colaboraron, dando por concluida la cita con la ya famosa rifa de regalos, donde todos, niños y mayores aguardan expectantes que la diosa fortuna se alíe con ellos y llevarse para casa un bonito regalo.
Una vez más la Ruta de los marineros ha sido un éxito organizativo. Quiero felicitar a todos los miembros de la organización del Grupo Grumar con Emilio a la cabeza, por el encomiable trabajo realizado durante los últimos meses. Al SEPRONA por velar por nuestra seguridad, a los compañeros de Cruz roja que cuidan de nuestra salud, a los compañeros de Servimed por su presencia, y cómo no a aquellos compañeros de fatiga de la bicicleta que se sacrificaron por los participantes de la ruta: a verdes, a Vely, a Ricardo, a Kiko, a Alberto el Kaleyeru, a Jose, etc. y muy especialmente a Luis Caravaca “pantany”, por el gran trabajo que realizó en todo momento con el diseño de la ruta enseñándonos esos bonitos parajes inolvidables. Me alegro de haber puesto mi granito de arena, para que una vez más todos viviésemos una bonita jornada, disfrutando de lo que más nos gusta: el deporte del pedal en medio de la naturaleza, rodeados de compañeros y amigos.
Un saludo a todos, Ray
(El Chamán de la Montaña/Médico en ruta de la prueba)


